Mercado de Belén

El Mercado de Belén es el principal y el más grande de la ciudad de Iquitos. Aunque no tiene una división física, comúnmente se habla de la zona alta y de la zona baja, tanto del mercado como del barrio de Belén. Si uno va de compras, por lo general encuentra productos en venta al por menor en la parte alta y al por mayor en la baja.

Debido a que llegan a este lugar productos de toda la región la actividad comercial es grande y bulliciosa. Los productos son anunciados a viva voz por los vendedores y vendedoras que hacen gala de su buen humor. Parte de la singularidad del mercado radica en que uno se encuentra con pescados “vivo-vivo” en la mañana, y si uno se da una vuelta a las 5 de la tarde los mismos continúan “frescos” si no han sido vendidos.

Existe una gran diversidad de productos procedentes de aproximadamente 150 comunidades ribereñas.

La organización “Rainforest Conservation Fund”(1), inventarió un total de 390 productos, de los cuales 231 fueron de origen vegetal, 157 de origen animal y 2 de origen mineral.  Dato que confirma que los productos que se expenden  en  el  mercado  son  muy  diversificados,  siendo los recursos más importantes las frutas, verduras, animales silvestres y los peces. Esta misma fuente señala que el 84% de los productos se producen en la zona y el 16% provienen de la costa y la región San Martín. Entre los productos de origen animal destacan los animales silvestres con 60 especies y los peces con 56 especies. El 77% (179) de los productos de origen vegetal que se encuentra en el mercado es cultivado, recolectado y/o procesado localmente. Muchos animales silvestres y peces que se encuentran en peligro de exitinción, por lo que han sido declarados en veda por el INRENA(2), se pueden encontrar a la venta.

Sin embargo, más allá de lo pintoresco, el gran atractivo del lugar es la inundabilidad de la zona baja por lo que el barrio es denominado como la Venecia Loretana. Por ese motivo uno puede encontrar a lo largo de sus calles casas flotantes y palafitos.

En la época de creciente que comprende los meses de enero a mayo, el lugar adquiere una particularidad única. El río Itaya es parte de la vida en Belén y esta transcurre sobre sus aguas, que son las vías por donde la gente se moviliza a diario, ya sea en canoas a remo o en pequeños botes impulsados con motores peque-peque, a comprar y a vender, a trabajar y a estudiar. Algunas canoas inclusive se transforman en tiendas flotantes que van de casa en casa ofreciendo diversos productos.

Finalmente, otro elemento que contribuye a hacer de la zona baja y puerto de Belén un lugar peculiar, es una rudimentaria radioemisora que transmite su programación por medio de altoparlantes, proveyendo el sonido de fondo a la actividad que asemeja a la de un gran hormiguero, y tornando el ambiente absolutamente surrealista.

Si quieres conocer este mundo, ven, sumérgete en sus calles de tierra en la época de vaciante y de agua en la creciente, conoce a su gente y amplía tus perspectivas culturales.

1. La biodiversidad del mercado de Belén.

2. Instituto Nacional de Recursos Naturales.

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